Empatía, formación y violencia de género

Las palabras se me amontonan en la cabeza y me cuesta mucho discriminar lo que debo y no debo decir o cómo tengo que hacerlo. Partimos de la base que con un pie dentro del año 2018, todo lo que voy a divagar deberíamos llevarlo como algo natural, algo tan evidente como que tenemos que respirar para poder vivir. ¡Error!, la humanidad siempre se las ha ingeniado para cambiar lo evidente dependiendo de la zona de confort en la que cada persona vivimos.

patriarcado

Seguro que todxs habéis visto esta semana la noticia en la que una fiscal del Juzgado de Familia recrimina a una mujer por solicitar una modificación de visitas de una niña de 5 años, cuyo padre fue condenado por violencia de género. Frases como “¿Es que no tiene bastante con una sentencia condenatoria en el ámbito penal y quiere más?”, afirmaciones como que la denuncia de la mujer están basadas en represalias con el único fin de ir contra el padre o decirle durante la vista que si no puede evitar sus gestos que se salga de la sala, cuando su abogado le explica a la fiscal que la mujer tiene estrés postraumático por la violencia sufrida.

No podemos olvidar el mediático juicio a La Manada por la violación en grupo de una chica en las fiestas de San Fermín, un juicio donde se trató de enfatizar en la vida de la víctima o en sus reacciones mientras se producía la “supuesta” violación. ¿Para qué centrarnos en las acciones que llevaron a cabo estos cinco individuos si al fin y al cabo sólo estaban grabando una peli porno casera?.

La Manada-ElJuevesFoto: El Jueves

La Jueza de Vitoria que le pregunta a la denunciante después de haber sido violada por su expareja, que si había cerrado bien las piernas para poder evitarlo. O el juez de Murcia que determinó en su sentencia que si un hombre llama “zorra” a su expareja, lo hace como referencia a su astucia y no como un insulto.

Perlas como estas han salido impunes de todo castigo dentro del ámbito judicial, sin embargo esto es transversal, permitido y aceptado por la mayor parte de la sociedad. Estoy segura que algune de vosotres se os ha pasado por la cabeza que si la mujer que pide que le quiten la custodia de su hija a su exmarido es por venganza o dinero. ¿En cuantos salones no se habrá dicho entre risas que efectivamente zorra significa inteligente y astuta?. ¿O los corrillos de adolescentes donde se asegura con firmeza que La Manada no violó a esa chica, sino que ella tenía ganas de juerga?.

Estamos atrapades en una sociedad donde el problema patriarcal no se ataja de raíz, insistimos e insistimos en hacer leyes incompletas, escuetas y absurdas para salir del paso de cara a la galería, una galería que parece dormida ante muerte, desigualdad, sufrimiento, tortura, infancias truncadas y un futuro incierto que cada vez es menos violeta.

¿Qué pasaría si la empatía y la igualdad fueran asignaturas obligatorias desde primaria hasta la universidad?, ¿os imagináis las consecuencias de formar en materia de igualdad y violencia de género a profesionales de la judicatura, la medicina, la psicología, el profesorado, el periodismo o la política?. Estoy segura que tendrían consecuencias tan graves como el feminismo…

Fdo. Emilia