Gala Goya 2018: ¿Qué mierda es esta?

Hacía un par de años que no veía la Gala de los Goya, por aburrimiento, decepción y básicamente por falta de interés. Sin embargo, el sábado por la noche me senté en el sofá, sintonicé la cadena pública, algo no que no hago nunca y dibujé una sonrisa en mi cara.

Goya 2018

La Gala empezó con la aparición de dos humoristas que, bajo mi punto de vista, actuaron de manera forzada y recurriendo al chiste fácil. Ellos no eran mi objetivo, ni tan siquiera quién ganaría los premios porque yo lo que buscaba era revolución, la piel erizada, las lágrimas cayendo por mis mejillas al ver que un mundo tan mediático como el cine iba a aprovechar su poder para reivindicar el papel de la mitad del mundo, las mujeres.

Pronto llegó el chasco, cuando vi los abanicos con el lema “Más mujeres” no me pareció tan mala idea, al fin y al cabo es algo vistoso que se puede meter en cualquier plano. Entonces empezaron a aparecer discursos, premios, actores y actrices, y más premios y más discursos y más actores y más actrices… Y mi ceño se iba frunciendo por momentos… ¿Qué mierda es esta?, discursos forzados, sin sentimiento ni credibilidad, lo que ahora se llama “postureo” y en la mayoría de los casos, ni una sola mención.

Goya 2018

Pasarela de vestidos, peinados y maquillajes disfrazada de feminismo para callar las críticas ante la gran diferencia de salario, los abusos sexuales, la violencia de género, la cosificación y la falta de oportunidades. Lo que más me sorprende es el conformismo de una profesión en la que la desigualdad fue, es y será algo absolutamente normalizado.

Me pareció triste ver como las actrices, con algunas excepciones, aparecían sumisas ante las cámaras con un discurso aprendido y llenas de dignidad ante un mundo que se ríe de ellas sin compasión. ¿Los actores?, he de admitir que de ellos no esperaba nada porque ninguno quiere abandonar su zona de confort.

La decepción es algo rutinario en la vida de una mujer que busca la igualdad, una mujer feminista que siempre tiene la necesidad de que todo el mundo mire desde las lentes violetas porque es algo tan evidente y necesario que se hace absurdo no reivindicarlo. No nos conformemos con palabras en su justa medida, con decir lo correcto o con que los medios de comunicación anuncien a bombo y platillo que la 32º edición de los Premios Goya fue un evento de rebeldía y reivindicación de las mujeres. #estonoesfeminismo.

Fdo. Emilia