En octubre... poesía en el Ensanche

En octubre… poesía en el Ensanche

Con esta ya van 4, las ediciones  del ciclo de lecturas de poesía que viene organizando desde 2014, la Asociación.

Una muy buena oportunidad de disfrutar en el barrio, de algunas de  las voces más destacadas del panorama poético contemporáneo, en esta ocasión podremos disfrutar con  los poetas Javier Lostalé, Esther Muntañola, Antonio Crespo Massieu y Diana García Bujarrabal.

Estos cuatro autores se suman a los que ya participaron en ediciones anteriores: Laura Casielles (Premio Nacional de Poesía Joven), Ángel Guinda (Premio de las Letras Aragonesas), Ángel Petisme, Jorge Riechmann, Guadalupe Grande, María Ángeles Maeso, Ana Pérez Cañamares, Pepe Ramos, Jesús Bonilla, María García Zambrano, Jordi Doce, Iván Rafael y Ana Belén Martín, todos ellos poetas con con una amplia variedad de registros que pretende mostrar la pluralidad actual de modos de mirar, comprender y transmitir el mundo a través de la poesía. Así, se suman y dialogan el talante comunicativo, la reflexión e indagación filosófica, la lírica conmovedora, la proyección hacia lo otro y los otros, la crítica social, la ironía, la depuración del lenguaje… Todo ello para buscar el contacto con el vecindario y llevar la poesía a sitios y personas no habituadas a ella.

Además, es una buen oportunidad para evidenciar la falta de espacios culturales en el barrio, reivindicando la cultura como espacio de encuentro y de celebración comunitaria.

Poesía Ensanche de Vallecas

Un adelanto….

DESTINO de Javier Lostalé

Estoy triste
para desde la purificación de una empañada nube baja
decirte que te amo.
Y volver en lenta despedida de los seres y las cosas
al principio indivisible de tu nombre
convertida mi vida en crisálida de lo que te llevas mientras te alejas.
Estoy en sombra tuya,
con esa sabiduría con la que el alma tiembla en la mirada
cuando los ojos están radiantemente nublados
en un pequeño bosque de lágrimas.
Estoy quieto, retrasado en la luz de tu memoria,
para decirte que te amo.
Soy la memoria sin ti
de todo en lo que me fuiste creando,
el lugar herido de tus pasos;
por eso crece en mi sangre la rosa silenciosa de no buscarte
al mismo tiempo de decirte que te amo.
Estoy al lado de lo invisible
que respira desde un corazón en llamas
mientras un doble silencio blanco
de tu imagen dolorosamente me separa.
Sin territorio a ti me abrazo
para decirte que te amo.
Estoy, pasados los años,
en el mismo día de tu anuncio,
cuando quemaste mi pecho
con tu hora transparente.
Por eso sin tiempo te recibo
en mi propio aire asfixiado,
y en soledad te resucito
para decirte que te amo.
El horizonte de este poema
es ya, amor, tu misma lumbre sostenida,
el resplandor de tu ceniza.
Y el escribirlo ha sido, amor, sellar contigo mi único destino.

MARAIS POITEVIN de Esther Muntañola

Semeja la calma.
Es laberinto. Marisma.
Árboles como orilla, límite, ciudadela,
muros de raíces blancas
aves, insectos, pequeños mamíferos.
Caudal vegetal. El mundo ya sólo así.
Quietud.

Se buscan los árboles en el agua
y el agua ofrece constelaciones verdes,
estrellas verdes, pequeños fuegos.
Enrojece el espino, se enredan los fresnos,
y hay flores minúsculas y raras
y libélulas y pájaros miedosos.

Los árboles trazan
el camino del agua.

 

TAMBIÉN LA HISTORIA de Antonio Crespo Massieu

Alguien podría pensar
que la historia es esta sucesión
de gritos o catástrofes
esta barbarie meticulosa calculada
este espasmo del tiempo
y el cinismo el desprecio la arrogancia.

Alguien pensó
que era cuento alucinado
contado por un loco o un idiota.

Estaba en lo cierto.

Pero
también la historia
es esta interminable rebelión
que atraviesa los siglos
lágrimas de lucidez alzadas en las calles
este No que hace añicos los cielos
este pensamiento inerme y limpio
hondas raíces de razón y materia.

Todos estos sueños
juntados como horizonte de esperanza
en medio de la noche
quebrando el silencio
abriendo
las incontables plazas del mundo
esta invención de palabras
que caminan riendo o llorando
pero avanzan siempre
como desafío a un tiempo sin estrellas.

Son historia.
Reconoces los rostros encendidos
el sueño de futuro latiendo
en la sonrisa o belleza
indemne de la juventud
en este orgullo sin desdén
de saber que el futuro anida
en sus actos y su mirada
en la altiva certeza de que todo es posible.

No han vuelto
(ni tú vuelves)
Siempre han estado
( y tú con ellos)

Porque historia es también
este regreso terco inviolable
de los desposeídos los jóvenes
los cansados alquimistas de la memoria
las mujeres alzadas con voz y milagros
los niños con absurdas banderas inventadas
los animales que dicen paz en el lomo
los compañeros tenaces
que preservan la alegría en el frío invierno
también es
este desfile interminable
este aliento o anuncio
de un mañana que siempre regresa
este ansia infinita inabarcable
de cambiar el mundo.

Esta insensata esperanza
También la historia.

LAS MUJERES de Diana García Bujarrabal

Las mujeres sangran todos los meses.
Lo hacen con un olor discreto orillado en el baño,
casi como si nada.
Manan sangre despacio
por esos orificios brillantes de su cuerpo.
Las mujeres son cuerpo
que exhibe su dolor por las tertulias
siempre una vez al mes,
discretamente.
Entonces hay cien viejos que se parten las uñas
para no molestar.
Lloran como si nada,
y se ocultan el rostro
porque están muy felices
de ya no tener hambre.
Las mujeres, los viejos, juegan como los niños
a morderse los labios
para saber qué pasa.
Mientras, en los simposios,
su nombre se debate por la luz de los flexos,
alimenta teorías,
ramas en el discurso,
los sutiles matices que apuran el lenguaje y las bocas,
todas las bocas
que hablan, y hablan, y hablan
hasta ahogar.
Pero el dolor es sordo
y anida en la memoria de los cuerpos.
Su único argumento es saber su verdad.

 

Fuente: Asociación PAU ensanche de Vallecas