Mapas del Kas

Procesos de olvido y rekuperación

Ya sea por falta de interés privado, por interés especulativo o por dejación de las administraciones muchos solares, viviendas o locales de Vallecas están abandonados desde hace largo tiempo. De hecho, para muchos vecinos y vecinas de los barrios de Puente de Vallecas, San Diego o Nueva Numancia la presencia de casas tapiadas, viviendas vacías, locales cerrados o solares baldíos son elementos característicos del dibujo urbano que durante la última década ha ido dando forma al distrito. Por eso, estos procesos de abandono han terminado siendo una de las fuerzas características que ordena actualmente el territorio vallekano.

Estos procesos de abandono son administrados, por lo menos, por estos tres modelos de gestión: la del mercado, la de la administración, la vecinal. Sin necesidad de análisis
más ambiciosos que recuperen estadísticas, documentos o planificaciones y en calidad de vecinos del barrio de Vallekas podemos identificar las principales señas de identidad de estos tres modelos de gestión:

  • La primera, el mercado, propone mantener el proceso de abandono de los espacios hasta que los intereses inmobiliarios
    dicten cómo, cuándo y para qué intervenirlos.
  • La segunda, la administración, asume el problema que supone los procesos de abandono y propone operar sobre algunos
    concretos, situados sobre todo en Puente de Vallecas donde ha crecido los reclamos de seguridad, pero carece de una estrategia clara y contundente para todo el distrito.
  • La tercera, vecinal, ha impulsado actuaciones colectivas para revertir los procesos de abandono que administraban espacios concretos, principalmente solares, a través de
    estrategias de ocupación o cesión pública.

Sobre la estrategia y el modelo de gestión vecinal. La recuperación de los espacios supone la capacidad colectiva de revertir los procesos de abandono a través de la denuncia y la intervención vecinal. Para ello, un primer paso sería la construcción colectiva de los criterios que queremos aplicar para identificar los espacios a recuperar como por ejemplo: su nivel de degradación, su situación dentro del propio territorio (cerca de escuelas, comercios o lugares de paso…), las posibilidades a pensar-crear a las que invita, la capacidad de responder a las propias necesidades de reunión, convivencia y reconocimiento de los vecinos de áreas concretas del barrio…Otra actuación sería denuncias jurídicas y administrativas que señalen e identifiquen vecinalmente los procesos de abandono que atraviesan el territorio vallecano reuniendo diversos espacios: solares, tapiados, largamente desatendidos… Esto supondría investigar su situación jurídica y administrativa para informar y denunciarlo pública, jurídica y administrativamente esclareciendo a sus responsables y sus intereses así como conocer qué cambios de titularidad han operado sobre el espacio y la promesas o propuestas que alguna vez se plantearon para activarlos. Para recabar esta información sería necesario lograr el apoyo y la colaboración de las instituciones municipales.

Otras denuncias públicas que se pueden hacer son por ejemplo: exposiciones para denunciar la empresa, banco o fondo de inversión titular de la propiedad. Realizar paseos de Jane que recorran estos espacios abandonos tanto privados como municipales para socializar el problema con más vecinas y que sirvieran para crear respuestas colectivas para construir las denuncias y diseñar el tipo estrategia de recuperación que se quiere poner en marcha. Estas últimas pueden ser diversas como por ejemplo: expropiación, juicio por abandono, ocupación, cesión…

Otro elemento a crear vecinalmente sería el uso a dar a esos espacios lo que puede suponer la construcción de comunes vecinales que den respuesta a las necesidades de la población: habitacionales, cooperativas productivas, cooperativas de servicios, espacios de ocio autónomo… En algunos casos se podría reclamar una serie de intervenciones a las administraciones para equipar esos espacios o demandar que sean procesos autónomos que construyen comunes urbanos alejados de cualquier intervención o demanda dministrativa. Si dejamos las limitaciones y sujeciones ideológicas este conjunto de prácticas podría convertirse en una útil caja de herramientas para recuperar el barrio para sus vecinas. Más allá de la construcción de grupos de afinidad o de confort pasaríamos a reconocernos a través del trabajo colectivo con personas, espacios y colectivos diferentes (centro social, AMPAs, comerciales locales, vecinas diversas, viviendas ocupadas).

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El reconocimiento de nuestra diversidad sería una señal de la identidad política del proceso de recuperación del territorio vallecano. Todo ello supone ir más allá de nuestras  identidades políticas y enclavamientos ideológicos para aspirar a construir un común vecinal. Para esto obviamente requerimos tiempo, trabajo, continuidad, elección de líneas estratégicas, reconocer la existencia de prácticas diversas, priorizar, dar seguimiento, constancia en la asamblea y en la práctica política…Revertir los “proceso de abandono” y recuperar los espacios apostaría por tanto por construir un sentido común a través de prácticas materiales que nos reconozcan como vecinas.

Además desde esta estrategia y el modelo de gestión vecinal se producirían tres relaciones que consideramos interesantes de resaltar que son:

  • Frenar la deriva hacia un aumento de las políticas de seguridad que refuerza las posturas de la extrema derecha
  • Virar hacia una visión de seguridad en relación a planteamientos comunitarios
  • Tender a la construcción de diferentes relaciones vecinales que produzcan un sentido común en torno a la pertenencia y uso de nuestros barrios.

Recuperar estos espacios y revertir el proceso de abandono que los produce conllevaría inevitablemente reconocer que las vecinas y vecinos de Vallekas hemos tenido también cierto grado de responsabilidad en su desarrollo. No se trataría tanto de culpabilizarse si no de transformar esa responsabilidad en un activo político capaz de producir una relación de poder sobre el territorio que sea propia y distinta a la de la administración y los intereses privados. Dicho de otra manera, estaríamos proponiendo los mimbres para construir un modelo de autoridad común vecinal reconocible a través de: el trabajo colectivo, la transformación de los modelos de gestión del territorio y la intervención directa sobre el espacio. Las relaciones de recuperación caracterizadas por la transformación y el cuidado del territorio aparecerían también como prácticas vecinales que reducirían las demandas de más y más policía de ciertos sectores.

Denunciar, recuperar y habitar espacios que ahora están abandonados enfrentaría amenazas diversas como son la posibilidad de que se transformen en puntos dedicados al trapicheo o menudeo de la droga, que sean objeto de la especulación y la explotación inmobiliaria, que profundicen en la degradación del barrio o que engrosen la lista de falta de espacios para el ocio juvenil o los ámbitos para el encuentro vecinal. En este sentido, el trabajo colectivo de diagnóstico vecinal contribuiría en favor de la diversidad al reconocernos como parte de un vecindario más amplio y nos podría plantear también la posibilidad de crear nuestros propios planes de seguridad comunitaria que comenzaran no tanto reclamando más seguridad si no reflexionando en torno a cuáles son nuestras (in)seguridades cotidianas. En este sentido el trabajo que desarrollan las redes
feministas y los grupos de salud comunitaria en el barrio sería muy necesario. Ambas nos permitirían diagnosticar un mapa de amenazas y vulnerabilidades que pueden estar invisibilizadas o no atendidas convenientemente y diseñar las intervenciones y dinámicas colectivas sobre el territorio que pudieran responderlas sin necesidad de acudir a la autoridad y la lógica policial.

Para concluir, como hemos señalado, es conveniente tener muy presente que el abandono en Vallekas no es tanto un estado de las cosas sino un modelo de gestión de su territorio. Sólo la intervención vecinal aseguraría que la dirección de esos procesos de abandono revirtiera en favor de todo el vecindario y pudiera así responder a las diferentes amenazas que planean sobre ellos como son: la especulación, la degradación, la securitización…

En definitiva, la forma que tengamos de operar sobre el territorio y el tipo de decisiones que tomemos fortalecerá o debilitará el sentido de comunidad y con ellos nuestra propia seguridad.

Puedes colaborar con el proyecto, rellenando este FORMULARIO

La presentación del proyecto se haŕa en ABM Confecciones, el próximo 15 de diciembre a las 11h.Más información AQUÍ

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Fuente: Mapasdevallecas